Saunas Vs Baños Turcos: 6 Diferencias

La necesidad de relajarse tras una larga jornada de trabajo o tras realizar actividades que exigen un gran esfuerzo físico o mental, es tan fundamental para la salud del ser humano como lo es  el comer bien o dormir las horas pertinentes, que garanticen un buen descanso. La música, la lectura, la pintura, una buena conversación, el yoga, la meditación o los tratamientos de calor son sólo algunas de las mejores formas para desconectar y eliminar el estrés.

Respecto a los múltiples beneficios que aportan estos últimos, sabían mucho los finlandeses y los turcos. Por eso desde hace miles de años, uno de sus grandes secretos de salud estaba en saber disfrutar del calor seco de las saunas o del placer del calor húmedo que aportan los vapores de agua caliente de los baños turcos. Sin duda ambos métodos son muy positivos, pues los dos tienen la finalidad de  provocar la transpiración de las personas a través del calor, favoreciendo la eliminación de toxinas. Pero aun siendo muy similares, difieren en algunos aspectos ¿Sabrías encontrar las 6 diferencias? En las siguientes líneas, Saunas Avilsa te expondrá sus principales diferencias.

¿En qué se diferencian?

  1. Calor seco Vs calor húmedo. El factor más destacado que define y diferencia a un baño turco de una sauna es que en el primer caso, el calor es húmedo, es decir, su elemento básico es el vapor de agua, mientras que en las saunas, su característica principal es el calor totalmente seco proporcionado por un calentador que calienta una pila de piedras, desde las que, a su vez, se irradia calor a todo el habitáculo.
  2. La temperatura. Es cierto que tanto en las saunas como en los baños turcos la temperatura es muy elevada, sin embargo los grados oscilan y son los que distinguen a uno de otro. Por lo general, dentro de una sauna finlandesa, la temperatura oscila entre los 80° a 100° grados en un entorno seco y sin humedad. Sin embargo en un baño turco, aunque la temperatura es algo menor, entre 50 y 70 grados, al ser un calor que proviene del vapor de agua, la humedad del ambiente es prácticamente total, llegando a alcanzar hasta los 100 grados.
  3. Generadores de calor. La forma de generar calor también es diferente. En las saunas tradicionales la fuente de calor  puede llegar a través de una estufa, que calienta unas rocas volcánicas, de la leña o de forma eléctrica con infrarrojos que se encargan de esparcir el calor por toda la habitación. En cambio, el baño turco cuenta con un dispositivo que hierve agua, lo convierte en vapor y finalmente lo libera por el aire. A diferencia de la sauna, el baño de vapor es casi hermético por lo que se acumula una humedad del 100%, que se condensa e impregna en las paredes.
  4. Mobiliario de madera o de azulejos. Por lo general, las saunas suelen tener bancos de madera, ya  que es un material que no se calienta demasiado y que además, al ser un elemento poroso absorbe bien la humedad. Sin embargo, los baños turcos al tener una humedad tan alta no pueden utilizar mobiliario de madera porque se estropearía. Por eso los baños de vapor suelen estar recubiertos de azulejo ya que pueden mojarse sin problemas.
  5. Diferentes beneficios. Aunque ambas terapias de calor son muy beneficiosas para la salud es importante saber por ejemplo que la sauna es muy buena para activar la circulación, mientras que los baños turcos, son ideales para mejorar alergias o congestiones pero no tan positivas para personas que sufren de artritis o problemas de huesos, debido al alto grado de humedad.
  6. Su origen. Mientras que la sauna es un método de relajación que proviene de los países escandinavos, más concretamente de Finlandia, el baño turco, como su propio nombre indica, tiene su origen en Turquía, aunque su uso también fue muy extendido en la antigua Grecia y Roma.

Como has podido comprobar, existen algunas diferencias entre una sauna finlandesa o un baño turco pero sin duda ambas son excepcionales para nuestra salud, pues no sólo nos aportan relajación y bienestar sino que también previenen enfermedades y favorecen la limpieza profunda de nuestra piel. Y a ti ¿cuál te gusta más? ¿Eres más de Sauna o de Baño turco? Si te gustan las terapias de calor y estás pensando en hacerte con una de las dos pero no sabes cuál es más conveniente para ti, no dudes en pedirnos asesoramiento sin compromiso. En Avilsa, nuestros expertos sabrán aconsejarte y adaptarse a todas tus necesidades y gustos.

 

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